jueves, 2 de mayo de 2019

Satisfaction.




Satisfaction. 


"I can't get no (¡tu, tu, tu, tun!) satisfaction (¡tu, tu, tu, tun!) I can't get no..." ¡No habría nunca mejor canción que ésa! pensaba, mientras atravesaba presuroso la Plaza del Hoyo. Sus acordes me llegaban nítidos desde la casa de la Javi, ahí cerquita, donde celebraríamos la fiesta de sus 17. Antes de entrar di una última mirada a mis pata de elefante y me sentí picho caluga, el rey de la noche en que por fin le pediría pololeo. No eran marca Fontana, como los del plomo del Ibáñez, comprados en la tienda oficial de Providencia, pero estos me los había hecho yo y eran todavía más anchos. Había cortado los jeans favoritos de mi hermana y estado toda la tarde con la máquina de coser de mi mamá, escondido en mi pieza, hasta que me quedaron flor. No me podían fallar. Cuando hice mi entrada triunfal, lo primero que vi fue a la Javi y al Ibáñez abrazados en un sofá; ella con su cara de estúpida le acariciaba los Fontana nuevecitos. Estuve hasta las doce descosiendo mis pantalones para luego tratar de arreglar los de mi hermana. Desde esa noche me cargan los Rollings.


                                                                                           H. O. M.
                                                                           Santiago, diciembre de 2018.  

1 comentario:

Menta dijo...

Gratamente sorprendida...buena narrativa...chispeante ademas.Te sigo.Besos